Las jornadas de trabajo concluyeron con la aprobación de la Carta de Bahía. En la misma figura un llamado a la acción con 44 puntos y un conjunto de 16 proposiciones acordadas durante el encuentro. El documento final logró reunir las principales contribuciones de las y los 259 jóvenes, representantes de gobiernos, parlamentarios y de la sociedad civil participantes en la Preconferencia, intensamente debatidas durante los tres días del evento.
El encuentro fue relevante en sí mismo y mucho más en tanto forma parte de los procesos preparatorios hacia la Conferencia Mundial de la Juventud a realizarse en México del 24 al 27 de agosto en Guanajuato, León.
Carta de Salvador
En sus 10 páginas y 12 temas, la Carta de Salvador reconoce el desafío común a toda la región de combatir la pobreza y la desigualdad, además del reto de mejorar la formación de las y los jóvenes en el presente para que puedan convertirse en actores estratégicos del progreso de los países y de la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Entre los principales puntos acordados están los esfuerzos por la eliminación de las discriminaciones y desigualdades; la promoción del trabajo decente y la participación juvenil en la elaboración de las políticas públicas; la búsqueda de la igualdad de género, étnica y racial en todas las políticas públicas y como forma de combatir la pobreza, incluso con el acceso femenino al mercado de trabajo con equidad salarial; el acceso a la educación universal de calidad, incluidas la educación sexual y científica; la seguridad alimentaria, principalmente para las mujeres jóvenes y pobres, afrodescendientes o indígenas, de las periferias y zonas rurales; nuevas políticas para prevenir la criminalización de las y los jóvenes y reducir la mortalidad resultante de la violencia.
Un punto a destacar fue el tema de la salud, tratado como elemento de inclusión: el documento pide una mejor calidad de vida para las juventudes de las Américas, teniendo en cuenta la diversidad étnica, de raza y género, con pleno derecho de acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva de calidad; y además acceso a los programas que permitan la prevención de embarazos no deseados y la toma de decisiones conscientes sobre el embarazo. Aún propone el estímulo a los programas de prevención del VIH/Sida y de la mortalidad materna de las mujeres jóvenes.
En el capítulo de proposiciones, el foro gubernamental asumió el compromiso de impulsar la formulación de una declaración universal de la juventud y convocar una nueva reunión entre gobiernos, parlamentarios y sociedad civil para el 2012 con el objetivo de evaluar los progresos en la agenda regional de juventud y proponer nuevas líneas de acción.
A su vez, las organizaciones de la sociedad civil se encargarán de monitorear el cumplimiento de los acuerdos firmados en la Preconferencia y en la Conferencia de Mexico, entre otros compromisos firmados en el marco del Año Internacional de la Juventud.